DIVERSIDAD CULTURAL

DIVERSIDAD CULTURAL
Distintas Culturas en Alta Verapaz

lunes, 7 de noviembre de 2011

EDUCACIÓN

Este 8 de junio, del corriente año, el Consejo Superior Universitario de la Universidad de San Carlos de Guatemala, aprobó para todos los centros universitarios la Licenciatura en Educación Bilingüe Intercultural con Énfasis en Cultura Maya, que la Fundación Rigoberta Menchú Tum -FRMT- y el Proyecto de Desarrollo Santiago -PRODESSA- han venido promoviendo con maestros y maestras en servicio de los departamentos de San Marcos, Huehuetenango, Quetzatenango, Sololá, Quiché, Alta Verapaz, Izabal y Petén.

Este acto constituye un hito histórico para la USAC, ya que es una carrera que fue diseñada por la FRMT, PRODESSA y EFPEM tomando en cuenta los resultados del Diagnóstico Sobre la Realidad Educativa de los Pueblos Indígenas de Mesoamérica y las características multiculturales, multilingües y socioeconómicas de la población guatemalteca. Es un modelo pedagógico multi e intercultural que permite fortalecer las capacidades docentes en el campo metodológico, lingüístico, elaboración de materiales educativos, atención de problemas de aprendizaje, fortalecimiento de la identidad cultural y sistematización de conocimientos de los pueblos indígenas.
 
Aunque varias instituciones privadas han hecho estudios sobre la situación de los idiomas en Guatemala —el más reciente es del 2003—, ninguno se ha basado en un censo nacional, elaborado con el objetivo de establecer la realidad de los idiomas mayas, xinca y garífuna.
Ni siquiera la Academia de Lenguas Mayas (ALMG) tiene un cálculo fiable sobre la cantidad de mayahablantes, a pesar de que en su página web afirma que existen cuatro millones 471 mil.
Francisco Ortiz, director de Planificación Lingüística y Cultural de ALMG, asegura que en realidad son ocho millones, ya que las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística, en las que se basa esa cifra, están erradas.
“Los censos que se han hecho no concuerdan con la realidad del país por una sencilla razón: que los hacen siguen queriendo demostrar que el país se está ladinizando, pero no es cierto”, dice Ortiz. “Estoy seguro de que el 60 por ciento del país es indígena, y por lo menos un 50 por ciento habla un idioma local”, afirma.
Según este académico, si el indígena no lleva traje cuando es entrevistado, en el censo figura como ladino, y si además sabe hablar español, se le quita de la lista de mayahablantes.
La viceministra de Educación Bilingüe e Intercultural, Virginia Tacam, concuerda con Ortiz y dice: “Los encuestadores llegan a los hogares sin estar bien identificados, sin saber cómo preguntarle a la gente sobre su pertenencia étnica, por lo que es muy difícil que consigan un dato fiable”.
¿Cómo puede el Estado establecer prioridades y políticas públicas para la promoción del bilingüismo, si ni siquiera se tienen estadísticas?
Según la viceministra Tacam, “se ha intentado negociar con el Instituto Nacional de Estadística, para poder tener una buena evaluación, pero no se ha llegado a acuerdos”.
Para cualquier otra entidad estatal, hacer un censo nacional supone un costo demasiado elevado. “Tenga en cuenta que en el propio Estado sigue mucha gente con prejuicios, que no considera importante la promoción de los pueblos indígenas”, remarcó Tacam.
El Atlas Lingüístico de Guatemala, elaborado en el 2003 por Michael Richards con el apoyo de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid), reduce aún más el número de hablantes: tres millones 147 mil 648. Un millón menos que el censo nacional.
Es este informe el que pone mayor énfasis en la extinción de seis de los idiomas autóctonos. Según ese documento, el xinca —originario de Jutiapa y Jalapa— a penas tenía 18 hablantes hace cinco años, mientras que la Academia de Lenguas Mayas establece que podría tener unos 30 mil. Las otras tres lenguas que estarían en peligro de desaparecer, según Richards, son el garífuna, con 203 hablantes; el itza’, con 123; el mopan, con 468; el tektiteko, con mil 200, y el uspanteko, con mil 230.
En el polo opuesto se encuentran los cuatro idiomas mayas más hablados: el k’iche’, el q’eqchi’, el kaqchikel y el mam, que engloban al 81 por ciento de la población indígena.
El siguiente grupo de lenguas (q’anjob’al, poqomchi’, achi’ e ixil) son practicadas por el 10.7 por ciento, y las 16 restantes son minoritarias.
Naciones Unidas declaró el 2008 como año internacional de los idiomas, con el objetivo de promover el uso de las lenguas minoritarias y evitar su extinción. Según un informe de la Unesco, cada 15 días desaparece un idioma, y América Central es una de las regiones del mundo más afectadas por esta pérdida.
Ortiz cree que todos los idiomas pueden estar en peligro de extinción si no se empiezan a tomar ya las medidas adecuadas, pero aún así es optimista. “De aquí a 10 años habrá más mayahablantes, pues hay que tener en cuenta que los indígenas tienen más descendencia que los ladinos, y lo que es más alentador, habrá más alfabetas indígenas, que sepan leer, escribir y hablar su idioma”, explicó.
De acuerdo con Ortiz, los idiomas indígenas no constituyen los minoritarios, sino todo lo contrario, pero a veces se les ha querido tildar así para no darle la importancia que tienen.
La ALMG es la encargada de facilitar libros y manuales en idiomas mayas, además de crear diccionarios y gramáticas. Asimismo, imparte cursos para todos los profesionales que quieran aprender un idioma maya.
Menos positiva se mostró la viceministra Tacam, quien considera que si no se toman medidas inmediatas para extender la educación bilingüe, muchas personas perderán su lengua materna o la practicarán solo en el ámbito doméstico, ya que hay una tendencia a la castellanización.
De hecho, el primer modelo de educación bilingüe, denominado de sustracción, buscaba, en su esencia, que el alumno estudiara básicamente en castellano, y que su idioma materno fuera un vehículo que les facilitara la comunicación con los maestros solo los primeros años de escuela. De esta forma, aunque recibían educación en su propio idioma en la primaria, finalmente lo dejaban en un segundo plano cuando aprendían el castellano.
Hoy la mentalidad está cambiando y se está impulsando desde el Ministerio de Educación un sistema integrador, de tal manera que tanto el idioma indígena como el castellano tengan la misma importancia y que el alumno los domine con igual soltura. “Además la educación intercultural no se limita a enseñar el idioma, sino también promociona la cultura, las costumbres y los valores indígenas que se pierden con la occidentalización”, comentó Tacam.
A pesar de que en un decreto del 2004 se ordenó la generalización de la educación bilingüe, su cobertura sigue siendo la de un proyecto piloto, sin que se observen esfuerzos concretos de formación docente para poder implementar un verdadero bilingüismo, y de asignación del presupuesto adecuado para lograr su generalización.
En países como España, donde además del castellano existen otras cinco lenguas oficiales, los funcionarios que trabajen en el área de influencia de uno de estos idiomas tienen que saber manejar indistintamente el español y el idioma local; es un requisito para conseguir el trabajo. Además de garantizar los derechos de los ciudadanos bilingües, se dan alicientes laborales a los profesionales que se preocupen por dominar ambas lenguas.
Asimismo, toda la papelería o formularios públicos deben estar por una cara de la hoja en español, y por la otra, en el idioma autóctono. Lo mismo sucede con señales de tránsito o letreros públicos.
En cambio en Guatemala los maestros no tienen la obligación de conocer el idioma local, a pesar de que en el pénsum educativo se establece que la primera lengua que hay que enseñarle a los alumnos es la materna; la segunda, el español, y la tercera, un idioma extranjero, que generalmente es el inglés.
En estos momentos el ministerio tiene contratados 10 mil 400 maestros bilingües, es decir, solo el 12 por ciento del profesorado.
De las siete mil 832 escuelas que existen en territorio bilingüe, solo mil 869 educan en ambos idiomas, a pesar de que en departamentos como Sololá, Totonicapán o Alta Verapaz más del 90 por ciento de su población es mayahablante. Para motivar a los profesores a que enseñen tanto en español como en idioma local se les paga un bono de Q200.
Si la situación es dramática en el sistema educativo, se agudiza en el Organismo Judicial, que a penas tiene 64 traductores, aunque en forma adicional cuenta con 571 empleados, entre operadores de justicia y personal administrativo, que además del español hablan un idioma maya.
Igual sucede en los hospitales y centros de Salud, donde solo si alguno de los médicos o enfermeras es oriundo del lugar se comunica con los usuarios en su idioma, si no, “posponen el tratamiento por fallas en la comunicación”. Se calcula que no más del 30 por ciento de los empleados de Salud domina un idioma indígena.
El artículo 15 de la Ley de Idiomas Nacionales (2003) dice textualmente que el Estado está obligado a “facilitar el acceso a los servicios de salud, educación, justicia, seguridad, como sectores prioritarios, para los cuales la población deberá ser informada y atendida en el idioma propio de cada comunidad lingüística, sin menoscabo de la incorporación gradual de los demás servicios, a los términos de esta disposición”.
Y seguidamente, para garantizar esto, el artículo 16 dice que “los postulantes a puestos públicos, dentro del régimen de servicio civil, además del idioma español, de preferencia deberán hablar, leer y escribir el idioma de la comunidad lingüística respectiva en donde realicen sus funciones. Para el efecto deberán adoptarse las medidas en los sistemas de administración de personal, de manera que los requisitos y calidades en las contrataciones incluyan lo atinente a las competencias lingüísticas de los postulantes”.
El margen de actuación del Estado y, como demuestra la realidad, su inacción están determinados por el término “de preferencia”, en vez de “obligatoriamente”.
La contratación de traductores en las instituciones es una de las soluciones temporales que el Estado le ha dado a la falta de funcionarios bilingües, pero resulta más oneroso que fomentar la obligatoriedad del conocimiento del idioma por parte de los trabajadores.
“En los programas de estudio existe la opción de aprender otro idioma, el problema es que no se establece como requisito obligatorio para poder licenciarse o conseguir el trabajo, pero creo que esto es algo que la Universidad de San Carlos de Guatemala ya está planteando. Ningún médico debería graduarse si no conoce uno de los idiomas indígenas, y menos todavía ser asignado a un hospital en el que no va a poder comunicarse con los pacientes”, refirió Ortiz.
De acuerdo con Lucía Verdugo, directora del Instituto de Lingüística y Educación de la Universidad Rafael Landívar, no deberían existir jerarquías entre las lenguas.
En un artículo, la académica afirmaba que “los guatemaltecos hispanohablantes continúan refiriéndose con tono despectivo a las lenguas indígenas de Guatemala. Cuando dicen que los indígenas hablan lengua o hablan dialecto están ignorando que el español guatemalteco es un dialecto de la lengua española internacional”, expresó.
Según Verdugo, no existen jerarquías entre las lenguas; tanto el español como los otros idiomas que se hablan en el país cuentan con los rasgos lingüísticos universales: un sistema gramatical, una gran riqueza léxica y la capacidad de ser vehículos de la comunicación, del pensamiento simbólico y creativo.
“En el mundo existen aproximadamente seis mil lenguas, y por lo menos la mitad se extinguirán en este siglo. Esta situación es alarmante cuando se consideran las implicaciones culturales y humanas de esa paulatina extinción, pues cada lengua lleva dentro de sí ese sentido particular de entender y ordenar el mundo; es el vehículo de cada cultura”, expuso.
Según la académica, el derecho de las personas a practicar y reproducir su propia lengua y cultura debe ser inalienable, lo que no significa que preservar la diversidad lingüística implique que las lenguas y las culturas deban permanecer estáticas, que no pueden cambiar.
“Es obvio que la mayoría de las personas necesitan usar otras lenguas para desenvolverse en el mundo contemporáneo. Esta necesidad no riñe con la diversidad. Las lenguas han coexistido para distintos usos complementarios desde épocas inmemorables”, argumentó.
El bilingüismo y el multilingüismo proveen la ventaja de fortalecer la identidad de todas las personas, pues escoger el uso de un idioma es un acto de identidad o pertenencia a una comunidad particular, afirmó.
El propio Ministerio de Educación asegura, en un informe publicado en abril del 2007, que una educación monolingüe resulta cara para el país, ya que el aprendizaje es de mejor calidad cuando se da en lengua materna. Al contrario, cuando se les enseña en una lengua ajena se les dificulta y se generan altos índices de repitencia y deserción. A su vez, esto contribuye al círculo de la pobreza.
Solo tres de cada 10 estudiantes completan la primaria, es decir, se gradúan de sexto grado, por lo que podemos establecer que más del 70 por ciento desertan. Igualmente, el 40 por ciento de los alumnos indígenas fracasan en su primer grado, o sea que tienen que repetir nada más ingresar en la escuela. En cambio, cuando se analizan los resultados de las escuelas bilingües, la repitencia es menor.
Según las estadísticas nacionales, los mayahablantes tienen el nivel educativo más bajo del país: a penas llegan a cursar tercer grado.
Dalia Palacios trabaja para la Comisión contra la Discriminación y el Racismo, pero fue por mucho tiempo maestra garífuna en Izabal. De acuerdo con Palacios, es fundamental que el niño pueda estudiar en su propio idioma, ya que ello le garantiza mejores resultados académicos y la conservación de su cultura.
“La situación del garífuna es muy complicada en este momento, ya que solo hay una maestra garífuna que da clases en Puerto Barrios, y ni siquiera en jornada completa. En Lívingston los profesores enseñan en q’eqchi’ porque muchos de los niños hablan este idioma, pero también hay niños garífunas en las comunidades”, afirmó Palacios.
“Los niños pierden tres y cuatro años repitiendo el grado porque no entienden el español; hay adolescentes de 14 años que aún están en cuarto o quinto primaria”, añadió.
Los materiales educativos en garífuna son impresos casi exclusivamente por asociaciones, ya que es muy poco lo que aporta el Estado para la promoción de este idioma.
“Aun en la actualidad hay niños a quienes se les prohíbe hablar su idioma en clase, por lo que deciden no seguir estudiando. Yo conozco a 10 maestras garífunas que querían impartir clases en Izabal, y el ministerio nunca abrió la convocatoria para ellas”, enfatizó Palacios.
Esta educadora cree que el garífuna no va a desaparecer, pero no porque el Gobierno esté haciendo algún esfuerzo para su rescate —ya que en Izabal ha disminuido el número de hablantes—, sino porque en países vecinos como Belice y Honduras sí lo están protegiendo. “En Belice todas las materias escolares son en garífuna, ¿por qué aquí no se puede?”, se preguntó Palacios.
En el lado contrario está Eligio Vicente, formador de educadores q’eqchi’es. “En Izabal hay 70 educadores q’eqchi’es, lo que ha ayudado mucho a la mejora de la calidad educativa, pero lo que se está haciendo en este momento es capacitarlos correctamente, ya que no es solo saber el idioma, tienen que tener una correcta habilidad de escritura y manejar los mismos códigos que los alumnos”, explicó.
Según Vicente, sería más fácil que este tipo de formación se diera desde la misma carrera de magisterio, para que todos los docentes sean bilingües y tengan el mismo nivel.
“Es increíble ver cómo los niños y niñas aprenden con tanta rapidez cuando se les enseña en su idioma; lo llevan en la sangre”, agregó Vicente.
Es por ello que los países deben luchar por mantener su multiculturalidad y multilinguismo. Ya lo decía Kofi Annan, secretario general de Naciones Unidas: “La lección de nuestro siglo es que los idiomas no son excluyentes, es decir, los seres humanos podemos enriquecernos comunicándonos en más de un idioma”.
Según el politólogo indígena Álvaro Pop, existen las herramientas suficientes para comenzar la transformación del Estado, de monolingüe a multilingüe. Una de las opciones más claras es reformar la Ley del Servicio Civil, para incluir la necesidad de que los funcionarios conozcan el idioma de la región a la que estén asignados, bien porque sean del área o porque se les facilite la formación posterior.
“No ha habido la suficiente intencionalidad de encontrar acciones creativas para hacer un estado multilingue, cuando es obvio que en el caso de salud y educación los esfuerzos urgen”, comentó.

Pop reconoció avances en la elaboración de gramáticas e investigaciones lingüísticas, pero cree que la Academia de Lenguas Mayas debería ser más agresiva políticamente y plantear con claridad las necesidad que se tienen.

“No es tanto cosa de recursos, como de voluntad y de estrategia política, aunque reconozco que es un proceso de largo plazo, al que ya vamos tarde”, expresó.

Asimismo, Pop aseguró que este debería ser un tema de gabinete y de Estado, más allá de discursos presidenciales, ya que la mitad de la población demanda acciones en este sentido.
Algunas disposiciones incumplidas
• ART. 9. Traducción y divulgación. Las leyes, instrucciones, avisos, disposiciones, resoluciones y ordenanzas de cualquier naturaleza deberán traducirse y divulgarse en los 24 idiomas, de acuerdo con su comunidad o región lingüística, por la ALMG.
• ART. 10. Estadísticas. Las entidades e instituciones del Estado deberán llevar registros, actualizar y reportar datos sobre la pertenencia sociolingüística de los usuarios de sus servicios.
• ART. 11. Registros. Las normas de escritura, propias de cada idioma, referentes a nombres propios y de lugares, deberán ser respetadas en registros.
• ART. 13. Educación. El sistema educativo nacional, en los ámbitos público y privado, deberá aplicar en todos los procesos, modalidades y niveles, el respeto, promoción, desarrollo y utilización de los idiomas mayas, garífuna y xinka, conforme a las particularidades de cada comunidad lingüística.
• ART. 14. Prestación de servicios. El Estado velará porque en la prestación de bienes y servicios públicos se observe la práctica de comunicación en el idioma propio de la comunidad lingüística, fomentando a su vez esta práctica en el ámbito privado.

CREATIVIDAD Y MERCADO

TEJIDOS

COMUNIDAD QEQCHI

Comunidad Q'eqchi'

El territorio o lugar donde vive cada familia se define de acuerdo a ciertas concepciones. Las comunidades indígenas donde la tenencia de la tierra es comunal se define con base al trabajo que logran realizar, ésa es la cantidad de tierras que poseen y con la visión espiritual en la realización de sus siembras se logra establecer el lugar y la cantidad de siembras. Muchas veces en los sueños son guiados para la búsqueda del lugar y las siembras ha cultivar. Esto hace generar un gran respeto al lugar donde se vive, especialmente a las montañas cercanas que se encuentran vivos por los mensajes que reciben y se traduce en un agradecimiento a través de la realización de una ceremonia dirigido a kawatzul (al cerro o la montaña). Otra es en forma de patrimonio agrario colectivo y familiar. Las tierras donde históricamente se vive, se administra tradicionalmente es de su pertenecía, es un derecho de posesión.
Las de agrario colectivo, se encuentran repartidas en parcelas que han sido medidos y proporcionados por el estado. Sin embargo, siempre se encaminan con la montaña del lugar para pedir buenas cosechas y por la cantidad de tierras que se tiene. El jefe de la familia realiza la ceremonia de la siembra de cosecha general, él es quien define esos límites. Esa es la razón por la que se buscan las cuatro direcciones y en el centro inicia un espiral de prosperidad. Esto significa, hasta donde se extiende el cultivo de cada familia.
La capital Q'eqchi' es Cobán, que también es su centro comercial. Históricamente, tuvo sus comienzos en el lugar de contacto inicial con los españoles cuando llegaron. La población Q'eqchi' se extiende entre varios municipio, Chisec, San Pedro Carchá, Cahabón, Chahal, Lanquin, Sebol, Fray Barlomé de las Casas, San Cristobal Verapaz, Santa Cruz Verapaz, Tactic, Tamahú, Tucuru, La Tinta, Senahú y Panzos, por nombrar los principales.
Existen varios ríos donde viven los Q'eqchies. Uno es el que atraviesa la franja del Polochic, su nombre es río Polochic, se encuentra en la parte noreste de Alta Verapaz. El otro es el río Cahabón, que pasa por Tactic, Santa Cruz, Cobán, San Pedro Carchá, continúa a Cahabón, desenboca con el río Polochic. Los otros ríos principales son el Río Pasión y el Río Negro que se encuentran en la parte Norte de Alta Verapaz.
Alrededor de Cobán se encuentra montañas, algunas de ellas es Kawa Shukaneb. Muy respetado por ser el guardián del lugar. De donde proviene una espiritualidad fuerte para los Q'eqchies. Las peregrinaciones son de mucho respeto, se debe de llegar con una preparación anticipada de quince días. Se debe de hacer la abstinencia sexual, preparación de los materiales, el pom y las candelas, diferentes comidas y bebidas. Su patio, su altar es enorme. Las cuevas pregonan su nombre. Si cambia uno de parecer las consecuencias son enormes en la persona.
Para la gente Q'eqchi' la espiritualidad existe en todos los lugares de su territorio. Esa espiritualidad no se ve, pero se siente a nivel humano. Solo hace falta concentrarse para sentir las vibraciones del ambiente, de las montañas, de los bosques, cuevas, de las rocas, del mismo aire y de los espíritus de los antiguos y abuelos. Se puede tener ese contacto espiritual. Cuando la persona no es fuerte espiritualmente hablando, se debilita su mismo espíritu y se enferma. Hay veces que solo una sombra debilita, se enferma la persona. Se le conoce como el mu. Si no se conoce la medicina adecuada, puede fallecer la persona que es asechado por el mu. Cada lugar o montaña tiene su propia fortaleza y poder. Si alguien se asusta, también el espíritu se asusta y se debilita. Inmediatamente se debe de realizar las actividades de curación, de manera que tu espíritu no se quede sin su cuerpo. No es bueno que el espíritu permanezca lejos de su cuerpo, mientras que uno esté vivo. Debe recuperarse por medio de una serie de actividades ceremoniales y medicinales. La tierra está viva tiene su propia espiritualidad. Cuando la gente comienza sus labores de agricultura, se pide permiso a las colinas, montañas y valles. Si alguien no lo hace o pierde el respeto a sus valores, ya no cree, siempre tiene sus consecuencias.
Cuento del Ratón
Hay una historia de una familia en una comunidad de Alta Verapaz, donde perdieron totalmente las prácticas espirituales en el cultivo y siembra del maíz. Únicamente sembraban por necesidad de la comida, pero sin ninguna bondad, ni respeto. Al maíz se le habla, también a los valles, a las montañas, de la actividad de la siembra. Porque, lo que se quiere es una buena cosecha, salud y prosperidad familiar. Esta familia cada vez que sembraba, poco era lo que cosechaban de maíz. Además, la tierra era demasiada pobre, quemada de tanto suministrarle insecticida, con tal de que hubiera buena cosecha. Cada año sentían mucho pánico y tristeza por lo que les sucedían, estaban mas pobre en la pobreza.
En la última siembra que realizaron fueron invadidos por muchos ratones y se comieron la semilla de maíz. Decidieron cazarlos y matar a los ratones. Pero en lugar de librarse de ellos, los ratones se multiplicaban aún más. Los que brotaron, germinaron los pájaros y animales se los comían. Muy acongojados, aterradas fueron a pedir consejos a los ancianos de la comunidad. Relataron lo que les estaban pasando con sus siembras y además, contaron un sueño que habían tenido. Habían soñado con muchos ratones que se estaban quemando y pedían a gritos mucha ayuda para sacarlos del fuego. Los ancianos se comunicaron con la familia, indicándoles que deberían de dejar la masacre de ratones por un tiempo. "Bueno, ustedes deben pedir permiso de su siembra, disculparse de lo que han hecho a través de una ceremonia. Los ratones son pequeñas criaturas de los valles y de las montañas, son de kawatzul taka, muchas veces son enviadas, de ahí que deben de buscar esa comunicación." Preguntaron por los pasos a seguir, los materiales, como candelas y el pom. Invitaron a otros miembros de la comunidad a realizar la ceremonia. Atraparon cinco ratones, y durante toda la noche hasta el amanecer, en la ceremonia los alimentaron con tortillas, granos de maíz, cacao, masa de maíz, les dieron de beber y fumaron con ellos el puro o tabaco. Amaneciendo fueron a las distintas cuevas de las montañas de la comunidad, donde dejaron libres a los ratones.
Vecinos
En las comunidades Q'eqchies existe mucha comunicación y relaciones, sobre todo a nivel del comercio y venta de sus productos. Se ayudan mutuamente, cuando alguien se enferma o se muere, ahí están presentes los vecinos. Las familias se hacen cargo de los ancianos y los niños. Los vecinos son de la misma etnia Q'eqchi', y se entienden sobre el ritmo cultural y costumbres que existe en cada comunidad. A nivel de municipio se extiende más, hasta tener de vecinos a los Pocomes que se encuentran en San Cristobal, Santa Cruz, Tactic y Tamahu. El idioma Q'eqchi' predomina, los pocomes son bilingües o trilingües. El Pocomchi también se habla en Purulhá Departamento de Baja Verapaz. Los pocomes son vecinos de los Q'eqchies. Debido a la violencia que ocurrieron en las comunidades nativas Q'eqchies, entre el ejército y la guerrilla durante los treinta-seis años de guerra. La gente Q'eqchi' fue emigrada más al noroeste hasta introducirse en las fronteras de los mames en Huehuetenango, y nororiente Izabal, Peten y Belice. Hay casos que se han encontrado que los garífunos por Izabal hablan Q'eqchi'.
Idioma
El idioma Q'eqchi' es hablado por más de ochocientas mil personas y el Pocomchi por unos treinta y cinco mil. Se utiliza mucho en la enseñanza de la cultura, en la familia, en las aldeas y comunidades, así como en las relaciones comerciales. Desde el momento en que nace un niño o niña, la madre se comunica en el idioma Q'eqchi'. Le enseña palabras desde el momento en que comienza a amamantarlo.
En los mercados la comunicación principal es el Q'eqchi' y los que no saben, es decir los que hablan el castellano, tienen que aprender algunas palabras para lograr sus compras. Demuestra su resistencia ante un ataque cultural y de castellanización, donde han pasado más de quinientos años en esta lucha. Sin embargo, hay problemas. En las escuelas de preprimaria y primaria los problemas son serios, la enseñanza debería de ser en el idioma materno.
Los programas educativos con que se cuentan son alienantes, enajenantes y no generan cambios sustantivos. Se están haciendo algunos, pero lentos, es más a nivel político, a través del Programa Nacional de Educación Bilingüe (PRONEBI). La formulación y ejecución son ajenos a los verdaderos intereses de las comunidades, al término de los mismos no queda nada más que los beneficios temporales. A pesar que la Constitución de la República lo reconoce. Guatemala es un país pluricultural y multilingüe que merece mucho atención para no seguir con el aniquilamiento de los idiomas y la cultura.
En tres comunidades de Alta Verapaz, se ha encaminado el tratamiento, desempeño y cobertura de la educación, se trata de preservar y fortalecer la cultura Maya Q'eqchi', donde se incentivan la participación de los pobladores en el diseño, compilación y elaboración de guías curriculares y textos escolares bilingües con contenido básicos de la cultura Maya Q'eqchi'. Es importante la preservación de los idiomas, los valores, que potencien la cultura y mantener vivos los anhelos de superación de las niñas y niños Q'eqchies y un crecimiento autónomo, con una filosofía bien definida que origine y provoque la sustentación y la seguridad de los miembros del pueblo Q'eqchi'.